
Desterrado Iturbide en 1823 y restaurado el Congreso, comienzan las pugnas entre centralistas y federalistas, a los que se une de inmediato. En esta ocasión fracasa un levantamiento que surgió en San Luis Potosí. Santa Anna como su principal comandante, es enviado a la Ciudad de México para ser juzgado y absuelto por influencias que tenía en la Corte.
Al ser nombrado presidente, en un hecho sorprendente, Santa Anna alegó mala salud y se retiró a su hacienda en Veracruz, desde donde planeó una supuesta invasión a Cuba. Entre 1833 y 1835, Santa Anna iba y venía del poder. En diversos periodos Valentín Gómez Farías ocupó la vacante de Santa Anna y aprovechó para hacer reformas liberales a la Constitución de 1824.
Santa Anna se involucro en muchos problemas, debido a que México tenía muchas deudas con Estados Unidos, pero también Santa Anna se hacía cada vez más ambicioso, y por tanto no estaba dispuesto a ser derrocado de su puesto.
Los colonos estadounidenses, establecidos en territorio mexicano (Texas) desde fechas anteriores a la independencia de México, empezaron a ser más numerosos que los habitantes mexicanos del mismo territorio,
Por tanto el libre comercio tenía grandes partidarios en el sur de EEUU. Así Empezaron a formar sus propias juntas de gobierno, pero al establecerse el gobierno centralista, los texanos perdieron su autonomía.
Los texanos, motivados por Austin y apoyados indirectamente por el gobierno de los Estados Unidos, empezaron a atacar posiciones mexicanas, llegando a controlar la mayor parte del territorio de Texas.
Cuando estas noticias llegaron a la Ciudad de México, Santa Anna organizó un ejército comandado por él mismo, que marchó desde el centro del país para detener a los texanos. Pese a su rápida victoria en El Álamo a los pocos días de que Texas se declarara independiente, El Napoleón del Oeste, fue vencido en menos de veinte minutos en San Jacinto por el estadounidense Samuel Houston